
El aspecto de una descarga de agua residual puede ofrecer las primeras señales de que algo ha cambiado dentro de un proceso industrial. Una tonalidad diferente, un aumento en la intensidad del color o una variación respecto al comportamiento habitual pueden estar relacionados con materias primas, sustancias disueltas, procesos productivos o cambios en el tratamiento del agua.
Sin embargo, evaluar el agua únicamente por su apariencia es insuficiente. Para obtener información objetiva existe el análisis de color verdadero en aguas residuales, un parámetro que permite caracterizar el color asociado a las sustancias disueltas después de retirar la materia suspendida que puede interferir en la medición.
En México, su determinación puede realizarse mediante la NMX-AA-017-SCFI-2021, metodología aplicable a aguas naturales, residuales, residuales tratadas y marinas.
Para las empresas, conocer este parámetro puede formar parte de una estrategia más amplia de control ambiental, monitoreo de descargas y seguimiento de sus procesos.
Cuando observamos una muestra de agua con determinada tonalidad, lo que vemos no necesariamente corresponde exclusivamente a sustancias disueltas. También pueden intervenir partículas, sedimentos, microorganismos y otros materiales suspendidos.
Por esta razón, en el análisis de agua es importante distinguir entre color aparente y color verdadero.
El color aparente considera el efecto producido tanto por sustancias disueltas como por materia suspendida.
El color verdadero, en cambio, corresponde al color relacionado con las sustancias disueltas una vez que la muestra ha sido sometida al procedimiento de preparación establecido por la metodología.
Esta distinción permite caracterizar mejor el agua y evita depender exclusivamente de una valoración visual.
Porque dos muestras que aparentemente tienen un color similar pueden presentar características diferentes.
Una podría estar influenciada principalmente por partículas suspendidas, mientras que otra podría contener sustancias disueltas responsables de absorber determinadas regiones de la luz visible.
El análisis permite transformar una observación subjetiva en datos que pueden registrarse y compararse.
El origen dependerá directamente de la actividad que genera el agua residual.
Los procesos industriales utilizan diferentes materias primas, productos químicos y auxiliares de producción que, dependiendo de sus características y del tratamiento aplicado al efluente, pueden contribuir al color.
Algunas actividades utilizan pigmentos, colorantes, compuestos orgánicos, metales u otras sustancias que pueden terminar formando parte de las corrientes residuales.
También pueden presentarse variaciones debido a modificaciones en las materias primas, limpieza de equipos, cambios de formulación o alteraciones en la operación del sistema de tratamiento.
Por esta razón, un cambio inesperado en el color puede funcionar como una señal para revisar lo que está ocurriendo en el proceso.
Es importante evitar una interpretación frecuente: observar color en una descarga no permite concluir automáticamente qué sustancia lo está provocando.
De la misma manera, un agua transparente no garantiza que se encuentre libre de contaminantes.
El color verdadero debe considerarse como una pieza dentro de una evaluación más amplia de la calidad del agua, acompañada de los parámetros que correspondan al tipo de descarga y objetivo del estudio.
El control ambiental industrial requiere información.
Cuando una empresa conoce las características habituales de sus aguas residuales, tiene mayores posibilidades de detectar desviaciones y tomar decisiones antes de que un cambio se convierta en un problema mayor.
Una sola medición proporciona información sobre las condiciones de una muestra en un momento específico.
Cuando los análisis se realizan de manera periódica y bajo condiciones comparables, los resultados pueden utilizarse para construir un historial.
Así, la empresa puede identificar si el comportamiento de su agua residual permanece relativamente estable o comienza a presentar modificaciones.
Imaginemos que una empresa obtiene valores relativamente constantes durante varios periodos y, posteriormente, observa un incremento sostenido en la absorción asociada al color verdadero.
Ese comportamiento puede justificar una revisión del proceso.
¿Cambió alguna materia prima? ¿Se modificó una formulación? ¿Existe alguna variación en el tratamiento? ¿Se está generando una corriente residual diferente?
El análisis no necesariamente responde todas estas preguntas por sí mismo, pero puede indicar dónde comenzar a investigar.
Cuando las aguas residuales llegan a un cuerpo receptor, sus características pueden interactuar con las condiciones naturales del ecosistema.
En el caso del color, uno de los aspectos ambientales relevantes es su relación con la penetración de la luz en el agua.
Las sustancias responsables del color pueden absorber radiación en determinadas regiones del espectro visible.
Si la concentración de estas sustancias es suficientemente elevada, puede modificarse la cantidad y composición de la luz disponible conforme aumenta la profundidad.
Esto resulta relevante porque la luz interviene directamente en numerosos procesos de los ecosistemas acuáticos.
Las plantas acuáticas, algas y otros organismos fotosintéticos necesitan luz para realizar fotosíntesis.
Una alteración considerable y persistente de las condiciones ópticas del agua puede modificar la disponibilidad de luz para estos organismos y, dependiendo de la magnitud del fenómeno y las características del ecosistema, influir en procesos ecológicos.
Esto no significa que cualquier cambio de color genere automáticamente daño ambiental. Su impacto dependerá de factores como concentración, duración, composición de las sustancias presentes, profundidad, características naturales del cuerpo receptor y otros parámetros de calidad del agua.
En México, la NMX-AA-017-SCFI-2021 establece un método para la medición de color verdadero mediante coeficientes de absorción espectral.
La metodología contempla aguas naturales, aguas residuales, aguas residuales tratadas y aguas marinas.
Para determinar el color verdadero es necesario retirar la materia suspendida que podría influir en el resultado.
La metodología establece la filtración de la muestra mediante una membrana de 0.45 µm.
De esta manera, el análisis se enfoca en el color asociado con las sustancias que permanecen disueltas después del proceso de filtración.
Una vez preparada la muestra, la metodología utiliza mediciones espectrales.
Entre las longitudes de onda consideradas se encuentran:
436 nm, 525 nm y 620 nm.
La luz visible está formada por diferentes longitudes de onda. Una sustancia coloreada puede absorber algunas regiones del espectro con mayor intensidad que otras.
Por ello, medir a diferentes longitudes de onda permite obtener una caracterización objetiva de cómo la muestra absorbe la luz.
En lugar de limitarse a decir que una descarga se observa “amarilla”, “verde”, “rojiza” u “oscura”, el laboratorio obtiene valores cuantificables que pueden documentarse y compararse.
Otro dato importante dentro de la metodología es el pH de la muestra filtrada.
Las condiciones químicas del agua pueden influir en el comportamiento de determinadas sustancias y en la forma en que interactúan con la luz.
Conocer el pH permite documentar las condiciones de la muestra y proporciona información complementaria para interpretar adecuadamente los resultados.
Por eso, el análisis ambiental no debe entenderse como una colección de números independientes. Los parámetros pueden aportar mayor información cuando se estudian conjuntamente y dentro del contexto de la descarga.
Una estrategia de control ambiental efectiva no debería limitarse a reaccionar cuando aparece un problema.
El monitoreo periódico permite comparar resultados y detectar modificaciones que podrían pasar desapercibidas durante una inspección visual.
Cuando una empresa encuentra una variación significativa puede revisar diferentes etapas:
El objetivo es utilizar los resultados como información para tomar mejores decisiones.
Un historial analítico puede convertirse en una herramienta valiosa para identificar tendencias y evaluar si determinadas acciones dentro del proceso están generando resultados.
De esta forma, el análisis de laboratorio deja de percibirse únicamente como un requisito documental y se integra a una estrategia de prevención, control y mejora ambiental.
El análisis puede resultar particularmente útil cuando una empresa identifica cambios visibles en sus aguas residuales, modifica procesos o materias primas, necesita caracterizar sus efluentes o desarrolla un programa periódico de monitoreo.
También puede ser relevante cuando se requiere conocer con mayor detalle las características de una descarga antes o después de un sistema de tratamiento.
No todas las industrias generan las mismas aguas residuales ni requieren exactamente los mismos parámetros.
Por ello, antes de realizar una caracterización es conveniente identificar el origen de la muestra, el proceso que genera la descarga y el propósito del análisis.
Esto permite seleccionar los parámetros adecuados y obtener información realmente útil para la empresa.
El color verdadero en aguas residuales puede proporcionar información relevante sobre las sustancias disueltas capaces de modificar las propiedades ópticas del agua.
Su valor para el control ambiental no consiste simplemente en determinar de qué color es una descarga, sino en generar información objetiva que pueda medirse, registrarse, compararse e interpretarse.
Para una industria, monitorear este parámetro puede ayudar a identificar variaciones en sus efluentes, investigar cambios dentro de los procesos y complementar una estrategia integral de control de aguas residuales.
Y cuando una descarga llega a un río, lago u otro cuerpo receptor, comprender sus características cobra todavía mayor importancia. Las modificaciones significativas del color pueden alterar las condiciones de penetración de la luz y, dependiendo de su intensidad y permanencia, influir en las condiciones del ecosistema acuático.
La prevención comienza por conocer lo que se está descargando.
Si tu empresa necesita realizar un análisis de color verdadero en aguas residuales, caracterizar una descarga o fortalecer su programa de control ambiental, en Orozco Lab podemos orientarte sobre los análisis adecuados para tu proceso.
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